Del motor al algoritmo: la nueva geografía de la electromovilidad

¿Por qué el Bajío y particularmente Aguascalientes tiene las condiciones únicas para convertirse en protagonista de la electromovilidad.? En este artículo se analizan las ventajas estratégicas que le permitirán a esta entidad evolucionar de un clúster automotriz altamente eficiente a un ecosistema de innovación para la movilidad del futuro.

ESCENARIOS FUTUROS

Por Francisco Rangel Cáceres

3/14/20265 min read

En mi artículo anterior, “México ante la nueva era de la movilidad”, abordé el contexto global de la transformación que vive la industria automotriz. En ese texto señalaba cómo la convergencia entre electrificación, conectividad, inteligencia artificial y nuevos modelos de movilidad está redefiniendo el futuro del automóvil y la estructura de las cadenas globales de valor.

Sin embargo, comprender el cambio tecnológico global es solo el primer paso. La siguiente pregunta es inevitable: ¿qué regiones tienen las condiciones necesarias para competir y prosperar en esta nueva etapa de la industria automotriz?

En México, pocas regiones cuentan con una base industrial tan sólida como el Bajío para participar en esta transición hacia la electromovilidad. Estados como Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí han consolidado, durante las últimas décadas, uno de los ecosistemas automotrices más dinámicos de América Latina.

La industria automotriz mexicana se ha convertido en uno de los pilares de la economía nacional. Durante 2025, este sector representó cerca del 4% del PIB nacional y alrededor del 20% del PIB manufacturero, siendo el de mayor peso dentro de esta actividad y uno de los principales generadores de divisas del país, superando incluso a sectores tradicionales como el turismo o las remesas en algunos años.

En ese mismo año, las exportaciones automotrices mexicanas superaron los 185.7 mil millones de dólares, generando un superávit comercial superior a 99 mil millones de dólares, lo que confirma el papel estratégico del sector en la economía nacional.

Dentro de este contexto, el Bajío se ha consolidado como uno de los principales motores productivos de la industria automotriz mexicana.

La región concentra:

  • Más de 140 plantas automotrices, entre armadoras y proveedores globales.

  • 35.8 % del valor nacional de la producción de autopartes, equivalente a más de 42,500 millones de dólares anuales.

  • Un flujo acumulado cercano a 30 mil millones de dólares de inversión extranjera directa en el sector automotriz desde finales de los años noventa.

Estas cifras colocan al Bajío como uno de los clústeres automotrices más importantes del hemisferio occidental.

En esta región Aguascalientes se ha consolidado como uno de los centros de manufactura automotriz más eficientes del país, el complejo industrial liderado por Nissan —con las plantas A1, A2 y COMPAS— articulado con una red de 296 proveedores de primer nivel, que emplean a decenas de miles de trabajadores especializados.

Le permitió producir alrededor de 600 mil unidades durante 2025, lo que representa cerca del 85% de las exportaciones manufactureras del estado, evidenciando el peso estratégico del sector en su economía.

La consolidación de Aguascalientes como polo automotriz se explica por varios factores:

En primer lugar, su ubicación geográfica estratégica, al situarse en el corazón del corredor industrial del Bajío, con acceso ágil a los mercados del centro y norte del país y conectividad directa con Estados Unidos.

En segundo lugar, su infraestructura industrial y logística. Los 22 parques industriales del estado, junto con su acceso a vías férreas, carreteras federales y la cercanía con el aeropuerto internacional, facilitan las operaciones logísticas y el comercio exterior.

A ello se suma un superávit energético superior a 1,000 MW, lo que posiciona a la entidad como líder regional en generación de energía solar y como un destino atractivo para la atracción de industrias vinculadas a la electromovilidad.

También destaca su proximidad con centros universitarios y tecnológicos, lo que ha permitido una vinculación constante con el talento local y el fortalecimiento de un ecosistema productivo orientado a la innovación, la eficiencia y la sustentabilidad.

Durante décadas, los institutos y universidades tecnológicas, la universidad politécnica y los centros de ingeniería han conformado un ecosistema educativo que ha permitido formar talento especializado en áreas como:

  • Ingeniería automotriz

  • Manufactura avanzada

  • Automatización industrial

  • Logística y cadenas de suministro

  • Control de calidad

En este contexto, el sector automotriz de Aguascalientes ha llegado a recibir nueve de cada diez dólares de inversión extranjera directa en periodos recientes asociados al fenómeno del nearshoring. Asimismo, el estado ha captado inversiones en 39 de las 57 ramas productivas relacionadas con este proceso, de acuerdo con datos del IMCO.

Además del sector automotriz, la entidad ha atraído proyectos en tecnologías de la información, desarrollo de software, electrónica, logística, agroindustria, aeroespacial, biomédico-farmacéutico y centros de investigación y desarrollo.

También se han impulsado capacidades emergentes en diseño y empaquetamiento de chips, mediante la colaboración con empresas tecnológicas, lo que refleja una diversificación productiva estratégica.

El posicionamiento de Aguascalientes en el fenómeno del nearshoring es resultado de una combinación de infraestructura madura, talento humano especializado, un ecosistema automotriz consolidado y una estrategia gubernamental activa de atracción de inversiones en sectores de alto valor agregado.

Estas capacidades constituyen hoy un activo estratégico para la transición hacia la electromovilidad, ya que permiten reconfigurar el conocimiento existente hacia nuevas áreas tecnológicas como:

  • Software automotriz

  • Conectividad

  • Inteligencia artificial aplicada a la movilidad

  • Sistemas embebidos

  • Gestión de baterías

  • Análisis de datos industriales

  • Semiconductores

En otras palabras, la transición hacia la nueva movilidad no parte de cero; se construye sobre una base industrial y tecnológica previamente consolidada.

En este nuevo contexto global, el estado posee condiciones particularmente favorables para posicionarse en la transición hacia la electromovilidad ofreciendo cuatro activos estratégicos:

1. Un ecosistema automotriz consolidado, con décadas de experiencia en manufactura avanzada.

2. Un sistema educativo orientado a la formación tecnológica, con institutos, universidades tecnológicas y centros de ingeniería vinculados con la industria.

3. Disponibilidad de energía limpia y sustentable, generada mediante el aprovechamiento de biogás proveniente de residuos orgánicos, un sistema de trigeneración de alta eficiencia con gas natural y la operación de nueve plantas fotovoltaicas.

4. Una cultura de colaboración entre gobierno, industria y academia que ha permitido construir uno de los clústeres industriales más competitivos del país.

Si estas capacidades se articulan estratégicamente, Aguascalientes puede evolucionar de ser un clúster automotriz altamente eficiente a convertirse en un ecosistema de innovación en electromovilidad, manufactura inteligente y tecnologías digitales.

En síntesis, la historia económica demuestra que los grandes cambios tecnológicos también redefinen los mapas industriales del mundo. Las regiones que logran anticipar estas transformaciones no solo se adaptan: se convierten en protagonistas de la nueva economía.

Hoy, la transición hacia la electromovilidad representa para la entidad una de esas coyunturas históricas. La convergencia entre electrificación, software, inteligencia artificial y manufactura avanzada está redefiniendo el valor dentro de la industria automotriz.

En este escenario, Aguascalientes parte de una posición privilegiada. Su base industrial, su infraestructura energética y logística, su red de proveedores globales y su ecosistema educativo constituyen activos estratégicos para competir en la nueva geografía de la movilidad.

Su desafío ahora es evolucionar sobre las fortalezas que ya posee.

La verdadera ventaja competitiva del estado va más alla de únicamente producir más vehículos, sino en producir más conocimiento, más innovación y más talento capaz de liderar la movilidad del futuro.